¿Jaén, o Asturias?


La lluvia no es la cualidad más común en nuestra tierra pero,de vez en cuando el cielo se pasa de la raya:

lluvias e inundaciones históricas en Jaén

En Jaén somos de hablar del calor, del cielo azul y de eso de “aquí llueve poco”. Y oye, en general es verdad: clima mediterráneo, veranos secos y mucha semana sin una nube. Pero que llueva poco no significa que no pueda caer un auténtico diluvio… y cuando pasa, se nota de golpe.

En el último siglo ha habido varios episodios de lluvia tan bestios (por intensidad o por lo que duraron) que se quedaron grabados en las estadísticas… y en la cabeza de mucha gente. Aquí va un repaso de los más llamativos.


El récord que aún no se ha movido: 3 de febrero de 1947

Este dato impone incluso hoy:

121,0 litros por metro cuadrado en 24 horas en Jaén (estación Jaén/Instituto), el 3 de febrero de 1947.

Aquel invierno fue especialmente duro en temporales, y distintas crónicas provinciales cuentan que las lluvias del invierno de 1947 provocaron inundaciones en zonas de la provincia.

¿Y por qué aquí una tromba así hace tanto daño? Por una mezcla muy nuestra: relieve cerca, arroyos y cauces que reaccionan rápido, y zonas donde el agua encuentra “la bajada” en nada. Vamos, que no hace falta vivir en el norte para ser vulnerable si te cae un episodio histórico encima.


15 de agosto de 1996: la riada que marcó a Los Puentes

Si el 47 fue el récord del pluviómetro, para mucha gente el 15 de agosto de 1996 fue directamente el día del miedo.

Una tormenta descargó con fuerza y se desbordaron los ríos Eliche, Quiebrajano y Jaén, con consecuencias muy serias en la zona de Los Puentes / Puente de la Sierra: calles anegadas, vehículos arrastrados, familias desalojadas… y daños en infraestructuras como el Puente Jontoya y el Puente Tablas.

La prensa local ha vuelto varias veces sobre aquel episodio, recuperando fotos y testimonios que te ponen en situación en dos segundos.

Porque una riada no deja solo barro: deja casas marcadas, rutinas rotas y esa pregunta que vuelve cada vez que el cielo se pone feo: “¿y si pasa otra vez?”


No siempre es una tromba: a veces es el “no parar”

Hay récords que no van de un día dramático, sino de la persistencia: suelos que ya no absorben, desagües al límite y cauces que llegan a la siguiente lluvia con la guardia bajada.

Marzo de 1975: el mes que parecía infinito

Según los valores extremos de AEMET para Jaén/Instituto, el máximo número de días de lluvia en un mes fue:

23 días de lluvia en marzo de 1975.
Traducido: llovió casi 3 de cada 4 días.

Noviembre de 2002: 12 días seguidos con lluvia (dato recopilado)

En registros compartidos por aficionados con series locales aparece una racha de:

12 días consecutivos con precipitación en Jaén (del 13 al 24 de noviembre de 2002), con un acumulado de 71 mm.
Ojo: es una referencia no oficial (no es parte institucional), pero sirve para entender esas rachas que van empapando la ciudad poco a poco.


Marzo de 2018: un récord “moderno” con nombre propio

Por si alguien piensa que “lo gordo” pasó solo en el siglo XX: marzo de 2018 nos recordó que los extremos siguen viniendo.

A nivel nacional, AEMET calificó marzo de 2018 como extremadamente húmedo, con una precipitación media de 163 l/m², más del triple de lo normal: un 347% del valor medio de referencia.

Y lo importante para Jaén: en efemérides de AEMET aparece que en la estación principal JAÉN (5270B) se registraron:

266,2 mm en marzo de 2018, superando el récord anterior de marzo:
247,4 mm en 2013.

Y si ampliamos a provincia, la RAIF (a través de ASAJA Jaén) informó de una media en marzo de:

216 l/m² en estaciones provinciales, alrededor de un 308% por encima de la media histórica mencionada en ese informe.

Dicho sin rodeos: cuando se encadenan borrascas y frentes, Jaén puede pasar en semanas de “qué falta hace el agua” a “vale, ya está bien”.


Lo que todo esto nos deja claro

Poner fechas y cifras sobre la mesa no es solo curiosidad: ayuda a entender que aquí el problema no es la lluvia de diario, sino la lluvia excepcional (o la que se alarga) en un sitio donde los cauces crecen rápido.

Ideas clave que se repiten:

  • No hace falta vivir en un clima lluvioso para sufrir inundaciones: basta un episodio extremo en el momento y sitio “perfectos”.
  • Los puntos más expuestos suelen ser siempre los mismos: cauces, arroyos, vaguadas, pasos, puentes… vamos, que el propio mapa te avisa.
  • La memoria de los barrios y pedanías funciona como un radar: si en Los Puentes o cerca de cauces se recuerda, no es por casualidad… es por experiencia.

Paciencia para estos dias, la lluvia riega nuestro olivar y recarga nuestros pantanos y año de nieves…